A continuación reproducimos las cuatro entregas que componen este texto recogido en la web endefensademao.

I

Mucho se ha hablado y se sigue hablando del particular desarrollo de la realidad interna en el PCCh durante los años de vida de Mao. Los detractores de Mao insisten en contraponer la postura de Mao a la postura general de Stalin, que fue en una etapa concreta también la postura de Lenin.

La postura es polémica y merece la pena analizar la cuestión con detenimiento y de manera crítica, pues las defensas irracionales son tan contraproducentes como las críticas filisteas. 

Un partido monolítico

El proletariado revolucionario y el conjunto de clases subalternas aliadas se organizan políticamente en el Partido Comunista. Éste partido, que refleja la relación social de elevación permanente entre la vanguardia y las masas (sin entrar en consideraciones ahora de las múltiples contradicciones y extracciones de ambos elementos), debe ser dirigido por la teoría revolucionaria del proletariado.

Stalin decía:

La teoría de “vencer” a los elementos oportunistas mediante la lucha ideológica dentro del Partido, la teoría de “acabar” con estos elementos dentro del marco de un partido único es una teoría podrida y peligrosa, que amenaza con condenar al Partido a la parálisis y a una dolencia crónica, que amenaza con entregar el Partido a merced del oportunismo, que amenaza con dejar al proletariado sin Partido revolucionario, que amenaza con despojar al proletariado de su arma principal en la lucha contra el imperialismo. Nuestro Partido no hubiera podido salir a su anchuroso camino, no hubiera podido tomar el Poder y organizar la dictadura del proletariado, no hubiera podido salir victorioso de la guerra civil, si hubiese tenido en sus filas a los Mártov y a los Dan, a los Potrésov y a los Axelrod. Si nuestro Partido ha conseguido forjar dentro de sus filas una unidad interior y una cohesión nunca vistas, se debe, ante todo, a que supo librarse a tiempo de la escoria del oportunismo y arrojar del Partido a los liquidadores y a los mencheviques. Para desarrollar y fortalecer los partidos proletarios, hay que depurar sus filas de oportunistas y reformistas, de social-imperialistas y social-chovinistas, de social-patriotas y social-pacifistas. (1)

Y poco después en la misma obra, cita Stalin a Lenin:

En Italia, donde, según la opinión general, las cosas marchan hacia batallas decisivas entre el proletariado y la burguesía por la conquista del Poder del Estado. En tales momentos, no sólo es absolutamente necesario expulsar del Partido a los mencheviques, a los reformistas, a los turatistas, sino que puede incluso resultar útil apartar de todos los puestos de responsabilidad a quienes, siendo excelentes comunistas, sean susceptibles de vacilaciones y manifiesten inclinación hacia la “unidad” con los reformistas… (2)

 Lenin y Stalin no hablan más que de la aplicación concreta de la dialéctica entre unidad-lucha que se concreta en el centralismo democrático. El problema de sacar las palabras de contexto y/o de juicio, es que la generalización de una decisión correcta en un momento concreto suele llevar a que la postura se vuelva un absurdo. Eso es dogmatismo en la táctica, ya sea a derecha o izquierda.

No es hasta el X Congreso del Partido cuando se toma la decisión de la disolución de toda fracción, decía Lenin:

El Congreso ordena la disolución inmediata, sin excepción, de todos los grupos que se han formado sobre la base de una plataforma u otra, e instruye a todas las organizaciones a ser muy estrictas para asegurar que no se tolerarán las manifestaciones de fraccionalismo de ningún tipo. El incumplimiento de esta resolución del Congreso implicará la expulsión incondicional e inmediata del Partido. (3)

Previamente el Partido había sido un nido de fracciones, cuestión también reconocida por Lenin:

El fraccionalismo es el principal rasgo distintivo del Partido Socialdemócrata en una época histórica determinada. ¿En cuál? En la que va de 1903 a 1911.
Para explicar con la mayor evidencia en qué consistía el fondo del fraccionalismo hay que recordar las condiciones concretas, aunque sólo sea de los años 1906 y 1907. El partido estaba por entonces unido; no había escisión, pero había fraccionalismo, es decir, en realidadexistían en un partido indiviso dos fracciones, dos organizaciones distintas. (4)

Reducir la historia rica del Partido bolchevique a una conclusión simplista, “el partido debe ser monolítico” que luego por encima es interpretada por cada organización revisionista para el sectarismo y el dogmatismo, es carecer de honestidad intelectual.

Realidad y objetivo

Mao aportó ideas nuevas a la cuestión de la unidad interna del Partido, entender estos aportes no puede ser el acto de separación y oposición frontal entre Mao por un lado y Stalin por otro, debe entenderse únicamente como concatenación y aplicación concreta en la situación del PCCh del centralismo democrático.

Solo aquellos que ignoren la dialéctica podrían intentar oponer la lucha de dos líneas con la idea de que el partido debe ser monolítico. Si aplicáramos el mismo método al estudio de la obra de Lenin, podríamos oponer el Lenin que dirige una fracción y el Lenin que lucha contra el fraccionalismo, el Lenin que llama a participar en la Duma y el Lenin que le hace boicot… La dialéctica materialista nos enseña que la realidad es un proceso que se desarrolla en base a la lucha de contrarios, que no puede ser analizada de manera aislada sino en su universal interrelación.

La idea de partido monolítico choca frontalmente con la realidad social de la división de clases, tanto en el período capitalista como en el socialismo tras la toma de Poder. Algunos alegan que el Partido debe “mantenerse puro”, que debe “fortalecerse depurándose”, etc… no se puede negar el recurso puntual de la purga de determinados elementos del Partido que abiertamente luchan contra el Partido. Pero creer que el problema se soluciona simplemente expulsando gente es un absurdo mayúsculo.

Si entendemos el Partido comunista, no como una entidad aislada sino precisamente como la herramienta que permite la relación social entre la vanguardia y las masas, el reflejo de la ideología burguesa en el seno del Partido es algo inevitable. Que exista una única línea en el Partido debe ser el objetivo, de la misma manera que a nivel social se lucha contra la burguesía por la eliminación de las clases y por la hegemonía de la visión revolucionaria del mundo. 

Pero ese objetivo de que en el Partido exista una única línea no es ni puede ser la realidad inmediata del Partido, ni contra ese objetivo únicamente irán algunos “elementos reaccionarios”. En tanto que el Partido dirige la transformación de la vieja sociedad, la vieja sociedad también lucha por transformar el Partido. La vieja burguesía y la nueva que aparece en la dirección estatal, además, lucha durante el período de construcción del socialismo por hacerse con el control del Partido y reorientarlo para la restauración del capitalismo. Así ha sucedido en la Unión Soviética y China, y de esas experiencias debemos hacer un análisis radicalmente crítico.

Para Mao la lucha de dos líneas era también expresión de la relación de unidad y lucha con los camaradas que han cometido errores, dijo:

El concepto fundamental de la dialéctica es la unidad de los contrarios. Si se lo acepta, ¿cómo se debe entonces tratar a los camaradas que han cometido errores? En primer lugar, luchar contra ellos a fin de liquidar completamente sus ideas erróneas y, en segundo, ayudarles. O sea, primero, luchar y, segundo, ayudar. Partiendo de la buena voluntad, ayudarles a corregir sus errores de modo que tengan una salida.

En cuanto a otro tipo de gentes, el método debe ser distinto. Para con personas como Trotski o como Chen Tu-siu, Chang Kuo-tao y Kao Kang en China, no había manera de asumir una actitud de ayuda, pues ellos eran incurables. Hubo, además, otros individuos incurables como Hitler, Chiang Kai-shek y el zar; con ellos no podíamos hacer otra cosa que derribarlos, porque existía una incompatibilidad absoluta entre ellos y nosotros. (5)

La forma concreta en la que se desarrolla la lucha de líneas depende de la contradicción existente. Del tipo de contradicción y del desarrollo de la misma se deben tomar decisiones acerca de la postura a tomar. Así con camaradas que cometen errores se puede tomar una actitud de unidad e intento de superación de las diferencias, con saboteadores aliados de los opresores se puede tomar una actitud mucho más radical y expulsarlos del Partido. Por otra parte, con los opresores la única postura posible es la lucha abierta contra ellos en todos los frentes.

Sigue comentando Mao: 

Propongo aquí que celebren negociaciones aquellos camaradas entre los que haya falta de comprensión. Algunos parecen considerar que, una vez ingresados en el Partido Comunista, todos se convierten en santos, quedan libres de divergencias, de malentendidos, y se encuentran más allá de todo análisis, es decir, que conforman un todo monolítico cual una lámina de acero, que son uniformes y parejos y, en consecuencia, no necesitan de negociaciones. A ellos les parece que, una vez dentro del Partido Comunista, todos han de ser marxistas en el 100 por ciento. En realidad, hay diversos tipos de marxistas: marxistas en un 100 por ciento, marxistas en un 90 por ciento, marxistas en un 80 por ciento, marxistas en un 70 por ciento, marxistas en un 60 por ciento, marxistas en un 50 por ciento, y algunos son marxistas sólo en un 10 ó 20 por ciento. ¿No podemos conversar entre dos o varias personas en un pequeño cuarto? ¿No podemos celebrar negociaciones partiendo del deseo de unidad y con un espíritu de ayuda? Claro que no se trata de negociaciones con el imperialismo (con éste también necesitamos celebrar negociaciones), sino de negociaciones internas entre comunistas.

[…]

En otras palabras, a condición de no menoscabar los principios marxista-leninistas, aceptamos las opiniones aceptables de otros y desechamos aquellas nuestras que pueden ser desechadas. Así, actuamos con dos manos: una para la lucha con los camaradas que incurren en errores y la otra para la unidad con ellos. El propósito de la lucha es perseverar en los principios marxistas, lo cual supone la fidelidad a los principios. Esta es una mano; la otra es para velar por la unidad. El propósito de la unidad es dar una salida a esos camaradas, contrayendo compromisos con ellos, lo que significa flexibilidad. La integración de la fidelidad a los principios con la flexibilidad constituye un principio marxista-leninista y es una unidad de contrarios. (6)

A todos nos encantaría que dentro del Partido todo fuera paz y armonía, que todos estuviéramos de acuerdo en todo y que nadie cometiera errores. El problema principal es que no pretendemos hacer la Revolución en el “País de la Abeja Maya”, nos enfrentamos a una realidad muy distinta a esa y por lo tanto debemos estudiar esa realidad.

En nuestra realidad, las llamadas al monolitismo son poco más que muestras de ignorancia supina de la realidad de lucha de clases y de la dialéctica… o peor aún, de imposición del pensamiento único por vía burocrática en base al sectarismo y al dogmatismo. Pero, ¿acaso alguien duda de que, que todos pensemos exactamente igual en todo momento, no es muestra de que alguien está pensando por todos?

_________________________

(1) Fundamentos del leninismo, J. V. Stalin

(2) Ibíd.

(3) On Party Unity, V. I. Lenin (traducción nuestra)

(4) Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad, V. I. Lenin

(5) Método dialéctico para la unidad interna del Partido, Mao Tse-tung

(6) Ibíd.

II

En la entrega anterior intentamos hacer una aproximación a la idea de Stalin (y Lenin) de Partido monolítico, además reflexionamos sobre la relación entre la idea de monolitismo y la realidad material.

Para continuar en el estudio de la cuestión de la lucha de líneas, debemos hacer una parada en un par de ideas acerca de la cuestión que se han asentado de manera falsa, que no responden a las verdaderas posturas de Stalin ni de Mao.

Stalin y la lucha interna en el Partido

Los amantes del dogmatismo y el sectarismo hoy no dejan de repetir una y otra vez las citas de Stalin que ya reprodujimos en la anterior entrega, pretendiendo reducir toda la obra teórica y práctica de Stalin a 4 citas que se pueden sacar de la chistera para justificarse.

Pero Stalin no defendía el punto de vista sobre la lucha interna en el Partido, que hoy pretenden presentar como el genuino estas gentes. A saber, que la lucha interna es esencialmente una cuestión organizativa, el que está de acuerdo con los “sacrosantos principios” se queda, el que no, es expulsado. Esto no es más que una caricatura, que en ocasiones se nos ve presentada de manera maquillada y no abiertamente, pero que al final se resume en la unilateralidad a la hora de considerar las diferentes posturas dentro de un mismo Partido.

Stalin decía:

Si se toma la historia de nuestro Partido desde 1903, en que nació como grupo de los bolcheviques, y se siguen sus etapas posteriores, hasta nuestros días, puede decirse sin exageración que la historia de nuestro Partido es la historia de la lucha de las contradicciones en su seno, la historia de la superación de esas contradicciones y del fortalecimiento gradual de nuestro Partido sobre la base de la superación de esas contradicciones. (1)

Y seguía diciendo:

Se trata de que las contradicciones sólo pueden ser superadas mediante la lucha por unos y otros principios, por unos u otros objetivos de la lucha, por unos u otros métodos de la lucha que conduce a un determinado objetivo. Se puede y se debe llegar a toda clase de acuerdos con los que piensan de otro modo dentro del Partido, cuando se trata de cuestiones de la política diaria, de cuestiones de carácter puramente práctico. Pero si esas cuestiones van ligadas a discrepancias de principio, ningún acuerdo, ninguna línea «intermedia» puede salvar la situación. No hay ni puede haber línea «intermedia» en las cuestiones de principio. (2)

Para Stalin existían contradicciones internas dentro del Partido, sí. Y además de existir para él esas contradicciones, plantea dos métodos distintos a la hora de tratar a los camaradas, de la misma manera que lo planteaba Mao, tal y como aclaramos en la anterior entrega. Pero, ¿por qué dos métodos? Pues simple y llanamente porque hay diferentes tipos de contradicciones, y cada una puede ser tratada de una forma distinta en el camino a su resolución en base a nuestra mediación.

Ideología y política

La lucha de clases dentro del Partido o lucha de líneas es una lucha que se centra en dos cuestiones: la lucha política y la lucha ideológica.

Aquellos que únicamente nos hablan de purgas de elementos reaccionarios, reducen la lucha a la cuestión política, concretamente a su aspecto organizativo. Ésta es una postura errada, que no entiende las tendencias de los procesos existentes en la construcción del socialismo y reduce la cuestión a problemas aislados que se solucionan de manera puntual.

La lucha de líneas en el Partido y la lucha de clases bajo el socialismo son dos cuestiones universales, que se presentarán en toda experiencia de construcción del socialismo. No se trata únicamente de prestar atención a la vieja burguesía que se debe aniquilar militarmente con la toma de Poder, sino especialmente de la nueva burguesía que se regenera en el caldo de cultivo que es el aparato estatal-partidario, en base a la contradicción entre el trabajo intelectual y manual.

Mientras existan condiciones materiales para que la burguesía se regenere, se regenerará. Además, vieja y nueva burguesía buscarán la manera de retomar el Poder. El camino de la restauración capitalista empieza por la conquista de la dirección del Partido Comunista, es ahí donde debemos buscar a los elementos reaccionarios principalmente en la etapa de construcción del socialismo.

Simplemente, el revisionismo en el Poder es la burguesía en el Poder. Por ello debemos hablar de que la lucha de líneas entre la línea revolucionaria y las múltiples manifestaciones del revisionismo es una lucha política, pues en última instancia se decide si el Poder siguen en manos del proletariado revolucionario, de su vanguardia, o bien si termina en manos de los seguidores del camino capitalista.

Pero esta lucha política no se resuelve con tanques y fusiles (aunque en la historia china y soviética podamos identificar episodios de terror individual por parte de los reaccionarios), se resuelve mediante la lucha ideológica dentro y fuera del Partido.

Dentro del Partido, la crítica revolucionaria es el arma principal frente a las posturas revisionistas que sirven como fulcro a las aspiraciones de la burocracia que conforma la nueva burguesía y es aliada de las viejas clases opresoras. Fuera del Partido, la lucha se refleja en línea de masas, en la movilización de las más amplias masas por la lucha contra los elementos reaccionarios que se infiltran en el Partido. En el caso chino, fue popular el recurso del dazibao como denuncia pública.

Revolución Cultural

Podemos reconocer a las masas todo tipo de cualidades, pero no podemos negar que el nivel de conocimiento de la teoría revolucionaria del proletariado no es el mismo entre la vanguardia que entre las masas. Pero aún así, la lucha ideológica se ve reflejada en las masas, solo que de una forma distinta. Gramsci ha expresado ésto de manera muy clara:

Hay que destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos. Por consiguiente, hay que empezar demostrando que todos los hombres son “filósofos” definiendo los límites y las características de esta «filosofía espontánea», propia de «todo el mundo», es decir, de la filosofía contenida: a) en el lenguaje mismo, que es un conjunto de nociones y de conceptos determinados y no sólo de palabras gramaticalmente vacías de contenido; b) en el sentido común y en el buen sentido; c) en la religión popular y, por consiguiente, en todo el sistema de creencias, de supersticiones, de opiniones, de modos de ver y de actuar que se incluyen en lo que se llama en general «folklore». (3)

Todos tenemos determinada visión del mundo, pero no todos tenemos una visión del mundo igual de estructurada ni igual de científica. Fuera del Partido, la lucha contra la burguesía y sus ideas se desarrolló en todos los frentes. Así se expresaba el famoso documento de los “16 puntos”:

Aunque derrocada, la burguesía todavía trata de valerse de las viejas ideas, cultura, hábitos y costumbres de las clases explotadoras para corromper a las masas y conquistar la mente del pueblo en su esfuerzo por restaurar su poder. El proletariado debe hacer exactamente lo contrario: debe propinar golpes despiadados y frontales a todos los desafíos de la burguesía en el dominio ideológico y cambiar la fisonomía espiritual de toda la sociedad utilizando sus propias nuevas ideas, cultura, hábitos y costumbres. Nuestro objetivo actual es aplastar, mediante la lucha, a los que ocupan puestos dirigentes y siguen el camino capitalista, criticar y repudiar a las “autoridades” reaccionarias burguesas en el campo académico, criticar y repudiar la ideología de la burguesía y demás clases explotadoras, y transformar la educación, la literatura y el arte y los demás dominios de la superestructura que no corresponden a la base económica del socialismo, a fin de facilitar la consolidación y el desarrollo del sistema socialista. (4)

Y aún leyendo como Mao y el PCCh llamaban a la lucha contra la burguesía, dentro y fuera del Partido, en todos los frentes y movilizando a las más amplias masas, algunos son capaces de afirmar que Mao teorizaba la “conciliación de clases”, que Mao “apoyaba la existencia de la burguesía en el Partido” y otra tantas tonterías por el estilo…

En realidad, el desarrollo soviético y chino de acontecimientos no son muy diferentes. En ambos casos la muerte de una figura notable es el factor desencadenante de la toma de la dirección de los revisionistas, lo que pasa es que en un caso pretende presentarse como una tragedia inevitable que le sucedió al gran camarada Stalin y en el otro caso pretende presentarse como algo planeado por el revisionista Mao. 

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(1) Una vez más sobre la desviación socialdemócrata en nuestro Partido, J. V. Stalin

(2) Ibíd.

(3) Introducción a la filosofía de la praxis, A. Gramsci

(4) Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria, Bandera Roja

III

Hasta ahora hemos intentado explicar a grandes rasgos algunas cuestiones preliminares básicas para comprender lo que significa la lucha de dos líneas, tanto en un sentido general como el desarrollo concreto en China y su relación con la obra de Lenin y Stalin.

Pero la línea justa no se forja en el aire ni en la ilusión, se forja en el análisis materialista y en la lucha contra la ideología burguesa, concretamente en este caso en su reflejo dentro del Movimiento Comunista, que denominamos revisionismo.

La crítica a documentos históricos como la famosa “crítica” de Enver Hoxha ya es algo sonado y no sería útil repetir información ya existente. Igualmente es aplicable el asunto a los refritos de gentes como Sotomayor. Es por ello que partiremos de algo más reciente, concretamente de los abanderados “antimaoistas” más destacados del Estado, Reconstrucción Comunista, que en el último número de su órgano de expresión han publicado una crítica a la lucha de dos líneas. 

El artículo no aporta nada nuevo al debate y la idea fundamental que defiende ya la hemos tratado antes, aún así merece la pena reincidir en las cuestiones fundamentales y aclarar algunos comentarios que poco tienen de serios y científicos.

Realidad y objetivo (otra vez)

Ya aclaramos este punto en la primera parte de la serie de artículos en los que pretendemos tratar de arrojar algo de luz sobre lo que se denomina lucha de dos líneas. Pero aún así, no todo el mundo entiende aún lo que hemos dicho, pues se dice:

Según esta “genialidad” de teoría, Mao concibe el Partido Comunista como un frente, en el que convergen todas las ideas de la sociedad, las ideas infiltradas por la burguesía en vez de ser combatidas son permitidas y en el caso de China hasta alentadas. (1)

Quizá debamos partir de lo más evidente, que es casi un juego de palabras, ¿si la idea de Mao es permitir las ideas de la burguesía en el Partido para qué la lucha de dos líneas? ¿acaso la palabra “lucha” significa en realidad “los que se pelean se desean”?

La consigna “unidad y lucha” que es expresada por Mao como el doble carácter de los camaradas que cometen errores y la doble actitud que se debe tener con ellos es únicamente aplicable a los camaradas que han demostrado haber asimilado mínimamente una actitud crítica y autocrítica. En ningún caso se habla de todos los elementos que no sigan la línea revolucionaria, muestra de que se hacían distinciones, por ejemplo es la clasificación que se hizo en los “16 puntos”:

Los cuadros pueden clasificarse, en líneas generales, en las siguientes cuatro categorías:

1. Buenos.

2. Relativamente buenos.

3. Aquellos que han cometido graves errores pero que aún no son derechistas antipartido y antisocialistas.

4. El reducido número de derechistas antiPartido y antisocialistas.

En circunstancias ordinarias, las primeras dos categorías (buenos y relativamente buenos) constituyen la gran mayoría. A los derechistas antiPartido y antisocialistas hay que desenmascararlos a fondo, derribarlos, aplastarlos, desacreditarlos completamente y eliminar su influencia. Al mismo tiempo, se les debe dar una salida de modo que puedan iniciar una nueva vida. (2)

Quizá para los camaradas de R*C “desenmascararlos a fondo, derribarlos, aplastarlos” signifique hacer amigos, siguiendo en la línea de “los que se pelean se desean. Para el resto de la humanidad, más que una voluntad amistosa, las palabras del PCCh parecen una declaración de guerra.

En sobradas ocasiones Mao declaró cuál debe ser el carácter del Partido Comunista, decía:

La fuerza-núcleo que dirige nuestra causa es el Partido Comunista de China. La base teórica que guía nuestro pensamiento es el marxismo-leninismo. (3)

Y sobre el marxismo-leninismo decía:

La teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin es universalmente aplicable. No hay que considerarla como un dogma, sino como una guía para la acción. No hay que aprender simplemente términos y frases del marxismo-leninismo, sino estudiarlo como ciencia de la revolución. No sólo hay que comprender las leyes generales formuladas por Marx, Engels, Lenin y Stalin como resultado de su vasto estudio de la vida real y de la experiencia revolucionaria, sino también aprender la posición y el método que adoptaban al examinar y resolver los problemas. (4)

Y al mismo tiempo se declaraba:

[…] habéis invitado a activistas de las masas no pertenecientes al Partido a participar en las reuniones de célula y habéis desarrollado la crítica y la autocrítica para eliminar la impureza en la composición de clase y en el estilo de trabajo de las organizaciones del Partido, permitiendo a éstas estrechar sus vínculos con las masas populares. (5)

Aparentemente la conclusión lógica es que la ideología proletaria revolucionaria no tenía especial importancia para Mao ni el PCCh, y por otra parte las ideas pertenecientes a otras clases y épocas eran libremente permitidas en el Partido. ¿Ha quedado ya claro que no es cierto?

Una cuestión de dialéctica

Ni cortos ni perezosos, afirman:

Esta noción surge del propio Mao, de su visión cíclica de la historia, y por lo tanto del desarrollo del partido, de su incapacidad de romper con la filosofía premarxista oriental y su dualismo y la mala comprensión de la contradicción. De todos estos errores saldrá la famosa teoría de la lucha de dos líneas. (6)

Estaría bien que se nos explicara en qué lugar Mao dejó de ser continuador de la obra de Marx, Engels, Lenin y Stalin respecto a la dialéctica materialista y se pasó al campo del “eterno retorno”. Eso suponiendo que lo que quieran expresar con “visión cíclica” sea la repetición de ciclos idénticos, pues la realidad es que el desarrollo dialéctico es cíclico, pero cada ciclo supera al anterior, por ello hablamos de desarrollo en espiral, no de ninguna forma lineal.

Precisamente, sobre la cuestión del desarrollo de las contradicciones internas en el Partido, Mao dijo:

La oposición y la lucha entre ideas diferentes tienen lugar constantemente dentro del Partido. Este es el reflejo en su seno de las contradicciones entre las clases y entre lo nuevo y lo viejo en la sociedad. Si en el Partido no hubiera contradicciones ni luchas ideológicas para resolverlas, la vida del Partido tocaría a su fin. (7)

¡Oh! ¡Y de aquí deducirán algunos que Mao permite la ideología burguesa para que el Partido no haga, sin previo aviso “plop” y se evapore en el aire! 

La desaparición del Partido se produce cuando desaparecen las clases, ahí está la relación entre la lucha interna del Partido y su existencia. Que no exista lucha interna como reflejo de lo externo significará que externamente tampoco existen ya contradicciones de clase.

El propio PCCh explicó la cuestión de manera sencilla:

La razón por la que no puede haber duda de que la lucha de clases en la sociedad tiene su reflejo en el Partido es que nuestro Partido no vive en un vacío, sino en una sociedad en la que existen las clases, y es posible que la ideología burguesa, la fuerza de los viejos hábitos y las tendencias de pensamiento del revisionismo internacional, afecten y envenenen el organismo de nuestro Partido. (8)

Por otra parte, retomando la cuestión de la mala comprensión de la dialéctica por parte de Mao, nos resulta curioso que algunos suelten espuma por la boca al ver como éste rechaza la “categoría” de la “negación de la negación”, pero se olviden de que Stalin sin pena ni gloria la ignora en el conjunto de su obra. Es posible que no conozcamos toda la obra de Stalin, así que invitamos a que se nos remitan sus estudios sobre la negación de la negación.

Por otra parte, las afirmaciones de Mao en su texto “Charlas sobre cuestiones de filosofía” merecen un estudio más detallado que no vamos a hacer aquí.

La emulación socialista

Otra perla con la que los camaradas nos iluminan el camino es la siguiente:

Recordemos la teoría de las 100 flores y las 100 escuelas, que germinaron en la podredumbre revisionista en la que se convirtió el PCCH. Según Mao, la lucha de dos líneas, entre la línea correcta y la errónea, lleva al fortalecimiento de la línea correcta, ya que existan líneas erróneas solo permite que se vean sus errores,para poder combatir esas ideas erróneas y reeducar a los camaradas equivocados. Podemos ver en la aplicación de esta teoría al PCCH y en su desarrollo, que las dotes como futurólogo de Mao eran tan buenas como sus aportes al comunismo. (9)

Aparentemente la campaña de las 100 flores y 100 escuelas también es muestra de que ideas de diferentes clases eran permitidas en el Partido, cualquiera que conozca mínimamente la idea de la campaña sabrá lo absurda que es tal afirmación.

En primer lugar, merece la pena recordar las palabras de Lenin acerca de la competencia en el socialismo:

Los escritores burgueses han emborronado y continúan emborronando montañas de papel, elogiando la competencia, la iniciativa privada y demás encantos y admirables virtudes de los capitalistas y del régimen capitalista. Se acusaba a los socialistas de no querer comprender la significación de esas virtudes, ni tener en cuenta la «naturaleza humana».

[…]

Lejos de apagar la emulación, el socialismo, por el contrario, crea por vez primera, la posibilidad de aplicarla en escala verdaderamente amplia, verdaderamente masiva , crea la posibilidad de hacer realmente que la mayoría de los trabajadores entren en la liza de una actividad que les permita manifestarse en todo su valor, desarrollar sus capacidades, revelar los talentos que en el pueblo forman un manantial inagotable y que el capitalismo pisoteaba, oprimía y ahogaba por miles y millones.

[…]

Solo ahora adquieren la posibilidad de manifestarse, amplia y realmente de un modo general, el espíritu emprendedor, la emulación y la iniciativa audaz. Cada una de las fabricas, cuyo dueño haya sido lanzado a la calle o, cuando menos, metido en cintura por un verdadero control obrero; cada una de las aldeas donde se ha expulsado al terrateniente explotador, cuyas tierras han sido confiscadas, es ahora, y solo ahora, campo de acción donde el hombre del trabajo puede manifestarse en todo su valor, enderezar un poco el espinazo, erguirse, sentirse hombre. Por primera vez, después de siglos trabajando para los demás, bajo el yugo, para los explotadores, se tiene la posibilidad de trabajar para sí mismo y de trabajar beneficiándose de todas las conquistas de la cultura y de la técnica más moderna. (10)

El que cree que la competencia en general y de ideas en particular bajo el socialismo es una desviación, ha asimilado la propaganda burguesa que pretende presentar al socialismo como una realidad cuadriculada e insípida. ¡Todo lo contrario! Así es como se planteó la campaña de las 100 flores y 100 escuelas, en lo tocante al arte y la literatura. Decía Mao:

En los momentos actuales, teniendo como base el apoyo de la mayoría al socialismo, es muy provechoso el surgimiento de esta forma: la gran competencia de ideas, la gran apertura de opiniones, el gran debate y el dazibao. Ella no tiene carácter de clase. La gran competencia, la gran apertura y el dazibao pueden ser utilizados también por los derechistas. A éstos les estamos agradecidos por su iniciativa de agregar la palabra “gran” a dichos términos. En mi discurso pronunciado el 27 de febrero del año en curso, yo no hablé de gran competencia, gran apertura ni gran debate; no usé la palabra “gran”. En mayo del año pasado, cuando nos reunimos aquí para tratar de la apertura de cien flores y la competencia de cien escuelas, hablamos simplemente de la “apertura” y la “competencia”, sin la palabra “gran”; además, la apertura de cien flores se limitaba al campo artístico y literario, y la competencia de cien escuelas, a los problemas académicos. Pero luego, los derechistas quisieron extenderlas al terreno político, valga decir, llevar la competencia y la apertura a todos los problemas, calificando el momento como un período de competencia y apertura y pretendiendo, además, que éstas se desplegaran en grande. De ahí se ve que esta consigna puede ser utilizada tanto por el proletariado como por la burguesía, y por la izquierda, el centro o la derecha. ¿A qué clase favorecen, después de todo, la gran competencia, la gran apertura, el gran debate y el dazibao? Favorecen, en última instancia, al proletariado y no a los derechistas burgueses. (11)

¿Qué tiene de revisionista llamar al debate de millones de personas, a la participación y expresión franca de sus ideas, único camino para terminar con las ideas erradas?

Por otra parte, ya que se habla de las capacidades futurólogas de Mao, merecería la pena recordar que él siempre admitió la posibilidad de restauración del capitalismo. Precisamente, el reconocimiento de esa posibilidad es la base sobre la que se alza la lucha de dos líneas contra la burguesía que intenta restaurar el capitalismo haciéndose con la dirección del Partido y el aparato estatal.

La lucha política y la lucha ideológica

Ya hablamos en anteriores entregas de la relación entre la lucha política y la lucha ideológica, de que la lucha política en el partido se expresa principalmente en forma de lucha ideológica y secundariamente en forma de complots y golpes.

Así, por lo general, la atención principal debe centrarse en luchar contra las concepciones erradas que se reflejan en el Partido por las condiciones materiales en las que éste existe.

Pero, aparentemente algunos han descubierto la pólvora y la lucha de dos líneas es algo totalmente distinto de ésto que decimos nosotros… 

[…] una cosa es la lucha ideológica por preservar la línea marxista-leninista y el centralismo democrático y otra muy distinta la visión maoísta de permitir la existencia de fracciones, que violan los principios organizativos leninistas y en última instancia los principios fundamentales del Marxismo-Leninismo. (12)

Volvemos de nuevo a lo mismo, en China practicaban el masoquismo-leninismo, pues al mismo tiempo que hablaban de lucha, permitían al enemigo campar a sus anchas…

En realidad Mao dijo:

Se debe indicar que, como resultado de una serie de cambios operados a raíz de la Reunión de Tsunyi, han desaparecido las fracciones que existieron en un tiempo y desempeñaron un papel nocivo en la historia del Partido. En nuestro actual estudio de las dos líneas dentro del Partido, es completamente necesario mostrar la existencia y el papel nocivo de tales fracciones en nuestra historia. (13)

También aclaramos ya con anterioridad que las fracciones fueron parte de la historia del Partido bolchevique, el propio Lenin encabezó una fracción dentro del POSDR.

Proceso y estado

Comprender la dialéctica materialista es esencialmente comprender la materia en movimiento, todo tipo de movimiento. En cambio, a la hora de comprender el problema de la lucha interna del Partido se cae en la idea de que simplemente se trata de “casos puntuales” de epifenómenos subalternos. Se ignora que la cuestión de la lucha interna es la lucha contra una tendencia que permanecerá durante todo el período socialista.

La cuestión de la burguesía durante la dictadura del proletariado es una cuestión no solo de las antiguas clases poseedoras derrotadas sino cuestión de la nueva burguesía que, en determinadas posiciones, es regenerada en base a las condiciones materiales.

La comprensión de ese proceso y la oposición a él es la lucha de dos líneas, que no es más que la defensa de la línea revolucionaria frente a las concepciones burguesas del mundo.

A estas alturas de la película en la que la Albania socialista es poco más que el recuerdo romántico de algunos, deberíamos plantearnos seriamente hacer un estudio científico de la experiencia pasada. De lo contrario, no solo no seremos capaces de superar éxitos pasados sino que tampoco podremos ni repetir los que otrora la historia contempló.

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(1) La lucha de dos líneas, apuesta antimarxista, De Acero nº 2

(2) Decisión del Comité Central del Partido Comunista de China sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria, Bandera Roja

(3) Luchemos por construir un gran país socialista, Mao Tse-tung

(4) El papel del Partido en la guerra nacional, Mao Tse-tung

(5) Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros, Mao Tse-tung

(6) Ibíd, De Acero nº 2

(7) Sobre la contradicción, Mao Tse-tung

(8) Una comprensión básica del Partido [Comunista de China], Editorial del Pueblo

(9) Ibíd, De Acero nº 2

(10) ¿Cómo debe organizarse la emulación?, V. I. Lenin

(11) Confiar firmemente en la gran mayoría de las masas, Mao Tse-tung

(12) Ibíd, De Acero nº 2

(13) Nuestro estudio y la situación actual, Mao Tse-tung

IV

En esta cuarta entrega sobre la lucha de dos líneas vamos a hacer un resumen de lo que hasta ahora hemos intentado exponer. Además, comentaremos al final la respuesta de los camaradas de R*C.

Aspectos principales de la lucha de dos líneas

1- La lucha de dos líneas es un reflejo de la realidad social en la que el Partido existe, en su propio seno. Mientras el Partido exista, será porque la lucha de clases existe, y mientras la lucha de clases exista, inevitablemente, algunas ideas reaccionarias germinarán en elementos del Partido.

2- La lucha de líneas es, por una parte, el reconocimiento de un fenómeno social que se producirá durante toda la existencia del Partido, pero especialmente en la etapa de construcción del socialismo en el camino al comunismo y por otra parte, la orientación de lucha contra ese fenómeno.

3- En el caso concreto de China, la aplicación de la lucha de líneas tocó todos los aspectos de la realidad social. El período más cruento de esta lucha fue la denominada Gran Revolución Cultural Proletaria, que soliviantó a la gran mayoría de las masas a tomar un papel activo en la lucha contra los revisionistas que hubieran podido asentarse en las instituciones. Además, la GRCP desarrolló la lucha de clases en todos los frentes.

4- Hoy en día, nuestra tarea es ser críticamente justos con la experiencia pasada, Mao debe ser criticado de manera científica, lo mismo el PCCh. Lo que no es de recibo es la crítica dogmática. En ese sentido, debería alzarse la bandera de la crítica y la autocrítica en base a las palabras de Marx:

Bienvenidos todos los juicios fundados en una crítica científica. En cuanto a los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que nunca he hecho concesiones, será mi divisa, como siempre, la del gran florentino: Segui il tuo corso, e lascia dir le genti! [¡Sigue tu camino y deja que la gente hable!] (1)

5- La lucha de dos líneas de ninguna manera fue la teorización de la negación de la lucha de clases, la complacencia de Mao ni del PCCh en introducir elementos burgueses ni ideas burguesas en el Partido ni un reflejo de “las ideas de Confucio” o “la filosofía premarxista oriental”. Da igual la cantidad de absurdos que algunos propongan, al final su retórica se limita a contraponer a Lenin y a Mao, a Marx y a Mao o a Stalin y a Mao. Ejercicio que podría realizarse mismamente con cada uno de los autores consigo mismo, si no sabemos distinguir la táctica y la estrategia, la línea general y los compromisos y sobre todo si nuestra intención a priori no es el juicio científico sino la defensa del sacrosanto dogma.

Algunas palabras sobre la respuesta de R*C

No vamos a dedicar demasiado tiempo a rebatir la respuesta de estos camaradas, esencialmente no han contestado a lo que hemos dicho, sino que han sorteado la cuestión y han introducido temas nuevos para intentar desviar la atención. Esperaremos a que saquen su libro para tratar el asunto en su conjunto. Esencialmente:

1- Ignoran la relación entre el proceso de aparición de elementos nocivos en el seno del Partido y la lucha contra ellos. La relación entre la contradicción partido-masas y la contradicción línea revolucionaria-línea revisionista no es tratada con la profundidad necesaria y se reduce la cuestión al trato político-organizativo de elementos concretos.

2- Dijimos que la cuestión filosófica no íbamos a tratarla con la profundidad requerida, en especial la cuestión de la negación de la negación, pues es algo que aún debemos estudiar con mayor profundidad. Pero aparentemente ellos ya han realizado todo el estudio necesario. Al final, todo se reduce a que Mao renegó de tal o cual “categoría” (más bien término) y nos enseñan las citas de Engels y Lenin en las que ellos hablan de ellas. 

También, aparentemente de nuevo, un debate filosófico se puede resolver en el campo léxico. Pero aún reduciéndolo a ese campo, deberíamos meter a Stalin en la misma esfera que a Mao, pues él no empleó el término en su obra (y no, en la que nos recomiendan leer, tampoco). 

3- Sobre la emulación socialista, ignoran que la Campaña de las Cien Flores era una orientación en el arte y las ciencias. Se pretende hacer pasar esa orientación como una postura política de trabajo en el seno del Partido. Fueron los revisionistas los que utilizaron la consigna en el campo político, y ante ello se respondió.

De cualquier manera, siguen tomando intencionalmente la parte e ignorando el todo. La apertura de ideas se presenta en estrecha relación con la realización de una crítica.

Esta campaña de rectificación se compone de cuatro etapas: apertura, contraataque, reformas y estudio.

Primero fue la gran competencia de ideas y la gran apertura de opiniones; segundo, el contraataque a los derechistas; vendrán luego las rectificaciones y reformas concretas y, finalmente, el estudio de algunas obras marxista-leninistas y la realización de pequeñas reuniones en que se practique, con la suavidad de una brisa, la crítica y autocrítica. (2)

4- Se vuelven a recitar una y otra vez los mismos textos de Stalin sobre lo perjudicial de las fracciones. Ni que Mao hubiera afirmado en ningún momento que él hubiera sido un amante de las fracciones. Fracciones han existido en el seno de todo Partido, y en todo Partido se ha luchado contra ellas. Qué forma de combatirlas ha aportado mejores resultados o peores debería ser el debate, no recitar de manera ciega tal o cual forma.

5- Se nos deleita con una cita del PTA, en la que se expresa un circunloquio absurdo:

[…] no ha sido una lucha entre dos líneas sino una lucha para defender, aplicar y enriquecer una sola línea marxista-leninista […] (3)

¿A qué se enfrentaba esa línea si debía ser defendida? ¿A otra línea quizá? ¿Una línea que se enfrenta a otra línea no suman dos líneas? ¿Entre esas líneas no había lucha acaso?

Por último, merece la pena que los camaradas recuerden la diferencia entre el PCCh y Mao, cuando dicen:

Vaya hombre, en realidad Mao dijo, ahora la realidad es lo que más nos convenga para que no se vea nuestra incapacidad para comprender a su querido e idolatrado Mao, pues les vamos a poner unas cuantas citas de Mao para que nos digan que dijo “realmente”. (4)

Y luego nos presentan 4 citas de documentos del PCCh y no del propio Mao. Lo mínimo, cuando se parte de la burla como actitud para el debate, es hacerlo bien. Y nosotros no idolatramos a nadie, precisamente en la presentación del blog dejamos clara nuestra actitud, que no es otra cosa que una actitud crítica y no la defensa de nadie por ser nadie.

Esperamos impacientes el libro completo, pero si va a ser un refrito de los mismos argumentos de siempre y las mismas citas de siempre, lo mejor sería pensar en el medio ambiente y no gastar papel.

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(1) El Capital, K. Marx

(2) Confiar firmemente en la gran mayoría de las masas, Mao Tse-tung

(3) El PTA ha seguido siempre una sola línea marxista-leninista, Ndreçi Plasari

(4) En respuesta a ataques revisionistas de grupúsculos maoístas, Reconstrucción Comunista